Viernes 06 de Agosto de 2010

Actitud interior; marcando la diferencia ...

Recordemos que la nota anterior fue dedicada en forma exclusiva a las técnicas respiratorias, donde aprendimos que de acuerdo al ritmo utilizado, éstas generaban determinados efectos sobre nuestro cuerpo y psiquis. Entre ellos principalmente: el estado de relax y el de actividad. Hoy conoceremos una técnica más sutil, que depende del poder de nuestra mente y la capacidad de concentración.

Valentina Doren ejecutando técnicas de concentración.

Cuando realizamos cualquier actividad, ya sea intelectual, creativa o deportiva, es fundamental la disposición con la cual vamos a desarrollarla. En otras palabras, ésta será optimizada en tiempo, energía y resultados, si conseguimos generar: actitud interior, sentimiento y cariño.

Antiguas filosofías se referían a este aspecto del ser humano, como una cualidad esencial para conquistar el perfeccionamiento interior y la performance (en el caso del deporte). Bien dirigido, ese campo sutil de actividad mental, refuerza positivamente todo lo que iremos a realizar. Desde levantarnos en la mañana para ir al trabajo, disfrutar de una comida rica y practicar deportes, hasta como generar un clima agradable en donde estemos y emprender nuevos desafíos.

Valentina Doren, surfeando en un secret spot en Brasil.

Cuando hacemos alguna actividad en la que estamos inspirados, todo fluye sin interrupción. De hecho, nos impresiona ver que esa potente actitud subyace en nuestra consciencia, pero no siempre podemos acceder a voluntad, como si fuese una cualidad adormecida.

Bolívar Solís, encontrando la inspiración (foto: Martin Edwards).

Para descubrir ese potencial, vamos a entrenar nuestra mente y poner en práctica una técnica respiratoria asociada a la mentalización. Los invito a reproducir a través de la imaginación, una serie de detalles que van a enriquecer todo lo que vamos a realizar.

Siéntate en un lugar confortable, con las piernas cruzadas, la espalda derecha y los ojos cerrados. Deja las manos apoyadas sobre las rodillas, relajando los hombros y los brazos.

A continuación, inspira lentamente mientras percibes con más atención la temperatura, aroma y textura del aire.

Exhala en forma suave hasta vaciar los pulmones.

En el próximo ciclo, visualiza que consigues distinguir el paso de cada molécula de aire y que éstas adquieren un color anaranjado, como si fuesen millones de corpúsculos brillantes, provenientes del sol y de la atmósfera, los que contienen bioenergía (1).

Concéntrate en las sensaciones de captación, asimilación y expansión de la bioenergía dentro del cuerpo, hasta sentir que elevamos su temperatura y alcanzamos un agradable estado de bienestar y satisfacción.

Continúa respirando durante algunos minutos más.

Finaliza la técnica evaluando tu desempeño y capacidad para mantener tu concentración. La idea es perfeccionar esta cualidad, aplicándola en otras áreas de tu vida, o incluso para mentalizar que viene la ola perfecta!

¡No te pierdas la próxima nota!

Valentina
Instructora del Método DeRose Campeona Nacional de Surf, 2005 www.MetodoDeRose.cl  


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